Placer a Diario
(365 formas de amar)

Ene
02

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog fue visto cerca de 9.400 veces en 2011. Si fuese un concierto en la Ópera, se necesitarían alrededor de 3 actuaciones agotadas para que toda esa gente lo viera.

Haz click para ver el reporte completo.

Dic
23

Claudio Wietstruck

7 años de matrimonio, tres hijos encantadores, dos gatos… y una relación disfuncional a toda prueba.

Él y ella casi no se dirigen palabra. Sus pláticas se reducen a intercambios de hoscos monosílabos. Cuando abundan más palabras, sus diálogos degeneran en ásperas grescas.

Qué duda cabe: la intimidad psicológica entre ellos es igual a cero.

…sin embargo…

…las noches y mañanas de fin de semana, cuando los niños duermen hasta tarde, él y ella se magrean con ganas

Sin que medien locuciones cariñosas, prescindiendo de toda expresión verbal de ternura, ambos palpan (agrestes y lascivos) la deseable pulpa de sus formas.

Su plétora erótica nada omite: fellatio, cunnilingus, ella arriba, él arriba, frotación clitórica, lluvia dorada, bruscos azotes corporales, sexo duro en plan anal.

Pasan los años y nada cambia: ni siquiera cuando orgasman al unísono, en plena sincronía de cuerpos febriles, se dicen un te quiero, un te amo… un te estimo.

Saben que lo arruinarían.

Así transcurre y seguirá transcurriendo su matrimonio: pagando, con coitos lacónicos, el débito conyugal que juraron honrar en el altar.

Abr
30

Fuerte primacía sobre tu pubis virginal

Claudio Wiestruck

¡Ay! ¡Cuánto alardeé
De mi primacía fálica
Sobre tu pubis virginal!

Abr
03

Cuando eyaculo...

Claudio Wietstruck

Cuando eyaculo,
Desato al libérrimo Big-Bang
Que desde siempre bulle en mis entrañas.

Mar
28

Tus tetas titánicas

Claudio Wietstruck

Apoteósica turgencia
-que en mí propicia lascivos éxtasis-
Tienen tus tetas titánicas.

Mar
27

Priápicas proporciones...

Claudio Wietstruck

Priápica proporción
-para divina felicidad tuya-
Mi talludo pene tiene.

Mar
23

Diestra esgrimista: tuyo es mi impúdico espadón...

Claudio Wietstruck & Joao Neto

Diestra esgrimista:

Tuyo es mi impúdico espadón.

Blándelo con lasciva maestría.

Hiéndete y –sobre mí- hiéndeme con él.

Enváinalo –a fondo- en tu lúbrica funda.

Lidia con su acero la mejor de tus batallas.

Y luego estúprame…

Violéntame…

Profáname…

Lacérame…

¡Liberta la pasión de mis entrañas, turbadora mosquetera!

Turbadora mosquetera

Mar
19

Feladora mía...

Claudio Wietstruck

¡Feladora mía!
Tenaz catadora
De mis simientes…

Mar
11

Compartamos este cigarrillo y recordemos su olor para evocarnos

Kaonashi

http://absolutgaby.blogspot.com/

Aquí estoy y espero tu señal,
grita sí, o escupe un no.
Acompáñame a averiguar
que hay detrás de mí
y a descubrir que pasa después de ti.
Eres subjetividad pura,
y yo soy metafísica inventada.
Compartamos este cigarrillo,
y recordemos su olor para evocarnos.
Dime a qué le temes,
no prometo hacer que tus miedos desaparezcan,
pero prometo hacer que se hagan realidad.
Mírame a los ojos y dame tu señal,
aquí estoy esperándola.
Dime cómo quieres que te interprete
o yo inventaré la manera…
Deja que hoy sea especial
para recordar y sangrar luego.
No hagas que pare esta hemorragia de ganas,
no te pierdas lo que sabes que no quieres perderte.
El show es hoy, todo está listo,
el maquillaje para ocultar el dolor,
y la ropa que me quieras arrancar.
Es tu turno de dejar salir los demonios que te ahogan…
te acompaño, los matamos y volvemos a fumar otro cigarrillo.

Mar
04

Felación gótica

Claudio Wietstruck & Joao Neto

Ella vestía siempre de negro.

Su piel palidísima, su delgadez extrema y sus grandes ojos negros eran fetiches imposibles de ignorar para mí.

Una noche, tras muchas invitaciones, aceptó por fin yacer en mi lecho.

Cuando la penetré, reparé en un hecho extraño: en su vagina, aunque palpitante y jugosa, imperaba una extraña gelidez. Esto provocó que mi circunciso y talludo pene se endureciera aún más –quedara rígido como estaca.  Esa anomalía térmica tenía un efecto retardante en mi emisión seminal… y por más que desataba todo mi poder pélvico sobre ella no conseguía eyacular.

Largo rato duró nuestro coito, hasta que ella me hizo una sugerencia:

“Quiero felarte. Quiero que tus líquidos íntimos aneguen mi boca. Quiero paladear el tórrido elixir de tus entrañas para que entibie mi fría intimidad”.

Llevó mi abotargado bálano a sus delicados labios, mamando con destreza inenarrable, con una rapidez y fuerza sobrehumanas, y prodigándome un placer que –de tan intenso- parecía sobrenatural.

Estaba absorto en aquel éxtasis… y cuando a punto estaba de derramar el turbulento cauce de mi savia, ella se detuvo.

Abrí mis ojos y cuál no sería mi sorpresa, cuando la tenue luz de la luna que se filtraba por la ventana me reveló la más aterradora de las visiones: dos colmillos afilados adornaban la sonrisa más siniestra que jamás contemplaron mis ojos.

Mi grito se escuchó en el silencio de la noche… pero nadie respondió a mi llamado de auxilio.

De la vena bulboretral de mi pene, ella bebió –extasiada y a raudales- mi sangre.

Así me hice Uno con ella. Me hice Uno con la glacial raza de ella.

Y ahora, en mis sedientas veladas de tormento, me pregunto: ¿seré yo o mi eterno pene quien salga por las noches en busca de sangre fresca?