El plácido epílogo del invierno
Claudio Wietstruck
Qué considerado traerme a tu habitación, rescatándome de la intemperie invernal.
Qué grato que masajees mi cuerpo con aceites esenciales.
Qué deleite el calor de tus manos explorando con delicadeza mis pies, mis piernas.
Qué rico cuando el deshinibido pincel de tu lengua lame mis corvas, mis nalgas turgentes, mi torso color canela, mis siempre obsequiosos senos.
Qué dicha sentir el inflamado tallo de tu sexo llenando mi vulnerable intimidad.
Mas debo aclararte que, en realidad, nunca estuve aquí contigo.
…nunca…
Tan sólo soy el plácido epílogo de este sueño que está por terminar.
